La provincia de Misiones oficializó la disolución de su empresa de cannabis medicinal alegando razones de eficiencia presupuestaria.
A través del decreto 539, el Gobierno de Misiones puso punto final a la existencia de MisioPharma, la empresa estatal creada para liderar la producción de cannabis medicinal en la provincia. La decisión busca generar un ahorro estimado de 1.500 millones de pesos anuales, trasladando la operatividad a la estructura de la Biofábrica Misiones.
Al respecto, el gobernador Hugo Passalacqua, por medio de su cuenta de Twitter, señaló: “he decidido avanzar en la disolución de MisioPharma, disponiendo el cese de sus funciones operativas para que su personal científico calificado y sus recursos técnicos se integren plenamente a la BioFábrica Misiones para potenciar su crecimiento”.
Passalacqua afirmó que esta decisión se fundamenta en la “necesaria evolución ante un mercado mundial que, a diferencia de hace seis años, hoy se encuentra normalizado y maduro, permitiendo un acceso a insumos de manera más ágil y económica a través de técnicas productivas privadas más eficientes que las de una estructura estatal propia, así como de la importación”.
El muro de la ARICCAME y la industria estancada
A pesar de estos avances, el decreto de disolución menciona la «imposibilidad de consecución de objetivos». Esta frase resuena con fuerza en un sector que lleva años esperando que la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), ahora intervenida por Ignacio Ferrari, cumpla su rol.
El organismo nacional, encargado de otorgar las licencias para la comercialización a gran escala, ha sido señalado por su parálisis administrativa.
Sin la agilidad necesaria para habilitar el tránsito federal de productos o los permisos de exportación, empresas como MisioPharma quedan confinadas a un mercado local que no alcanza para sostener estructuras de gran envergadura.
La falta de respuestas de la Agencia generó un cuello de botella que termina asfixiando los proyectos más avanzados del país.
El origen: vanguardia y soberanía
MisioPharma nació en el año 2020, en un contexto de plena efervescencia legislativa por el uso medicinal de la planta en Argentina. La idea original del proyecto era convertir a Misiones en el polo biotecnológico de cannabis más importante del Litoral.
Bajo el impulso del entonces presidente de la Cámara, Carlos Rovira, la empresa fue concebida con una misión ambiciosa: garantizar que el Estado misionero tuviera el control total de la cadena, desde la semilla hasta el frasco.
El objetivo inicial no era solo abastecer a los pacientes locales, sino también desarrollar investigación de punta que permitiera a la provincia exportar conocimiento y productos estandarizados al resto del país y al mundo, rompiendo la dependencia de aceites importados o del mercado informal.
Los logros del «ciclo completo»
Durante su funcionamiento, MisioPharma logró hitos tangibles que validaron esa visión inicial:
- Soberanía Sanitaria: Logró la producción y distribución gratuita del aceite «MISIO PHARMA» en los hospitales públicos para pacientes con epilepsia refractaria.
- Integración Tecnológica: Estableció un laboratorio de extracción de última generación y áreas de cultivo controlado con altos estándares farmacéuticos.
- Capital Intelectual: Formó a un plantel de científicos misioneros que ahora serán absorbidos por la Biofábrica para no perder el conocimiento acumulado.
Transición y futuro
El suministro de aceite para los pacientes actuales está garantizado a través de la Biofábrica Misiones, que absorberá el equipamiento y los insumos de la firma disuelta. El proceso de liquidación formal comenzará este jueves bajo la supervisión del Fiscal de Estado.
El cierre de MisioPharma marca un precedente preocupante: es una señal de cómo la falta de una política nacional clara y un organismo regulador eficiente puede terminar desmantelando la infraestructura que las provincias construyeron con años de inversión.
