El sábado 11 de julio, los jardines de la Quinta 17 de Octubre de San Vicente —el predio que hace exactamente ochenta años, en 1946, adquirieron Juan Domingo Perón y Eva Duarte— se transformó en el epicentro de un debate estratégico para el futuro de la salud y la industria bonaerense.
El espacio, memoria viva de las conquistas sociales, se llenó de cultivadores, cooperativas, organizaciones sociales, profesionales de la salud, funcionarios/as y cámaras. Se trató de la Jornada Bonaerense de Políticas Públicas sobre Cannabis y Cáñamo, organizada por la Federación Cannábica Bonaerense (FeCannBo), el Municipio de San Vicente y la Asociación Civil CINDARG, bajo la consigna ‘Hacia el Congreso Provincial 2027’.
La actividad se erigió como el punto de partida para consolidar un modelo soberano: más allá de un evento técnico, fue un acto de justicia social y soberanía sanitaria que busca vincular el hito científico de la endocannabinología con el pensamiento estratégico de una Provincia que se piensa a sí misma desde el territorio y para su comunidad.
Una alianza que empieza en el territorio
Antes de los anuncios más importantes, hubo una historia local que explica por qué la jornada se hizo allí. Los representantes de CINDARG recordaron que la asociación nació en 2022 con un cultivo piloto exitoso y que las restricciones impuestas por la Resolución 1780/24 del REPROCANN los llevaron a dar un salto institucional: dejar atrás el cultivo individual.
Su adhesión a la FeCannBo y el proceso de formación técnica fortalecieron ese camino, que hoy se materializa en el proyecto de un cultivo comunitario destinado a abastecer al sistema de atención primaria de la salud municipal de San Vicente, bajo la premisa de que la salud no puede quedar sujeta a voluntades aisladas, sino sostenerse en una red de cuidados estatal y social.
Ese recorrido tuvo su corolario en la firma del Convenio de Cooperación San Vicente–CINDARG, que además contempla rearmar el Consejo Consultivo Municipal, programas de formación e investigación, y posteriormente poner en marcha el primer cultivo comunitario del distrito, como lo marca su primer ordenanza.
Madurez y articulación provincial
Damián Pereyra, secretario general de FeCannBo, habló de la madurez que alcanzó el movimiento cannábico y del desafío que viene: lograr una regulación provincial que reconozca en primera instancia, a los más de veinticinco municipios bonaerenses que ya tienen ordenanzas propias, fortaleciendo el sistema de salud público desde la atención primaria hasta los hospitales de alta complejidad.
El intendente Nicolás Mantegazza, cuyo distrito albergó el primer programa municipal de cannabis medicinal financiado con fondos locales, fue el encargado de poner el sello político: “Nuestra idea es acompañar, darle visibilidad, pero principalmente apoyar a todos los actores que quieren construir esta agenda nueva, que es tan necesaria para la Provincia de Buenos Aires y la Argentina”.
El Doctor Magdalena y la endocannabinología social
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el reconocimiento institucional al neurólogo infantil Carlos Alberto Magdalena, distinguido por el Municipio de San Vicente, CINDARG y FeCannBo por su trayectoria y sus aportes al cannabis terapéutico, la salud pública y la formación profesional en la provincia.
Referente ineludible del movimiento, Magdalena presentó la propuesta de “Endocannabinología Social”, con tres ideas que funcionaron como columna vertebral de su exposición: el sistema endocannabinoide como “director de orquesta” —un sistema integrado neuropsicoinmunovisceral y endocrino cuya debilidad explica patologías graves y cuyo equilibrio es el bienestar—; el sistema endocannabinoide social, una metáfora política donde el Estado actúa como rector y articulador entre la academia, las organizaciones territoriales, las cooperativas y el sector productivo; y la soberanía sanitaria, que propone llevar la endocannabinología a todos los niveles del sistema público de salud, desde la atención primaria en los barrios hasta la alta complejidad, con los tres quimiotipos básicos disponibles en los botiquines de los CAPS.
Magdalena defendió el cannabis medicinal como una política pública “al servicio del bienestar del pueblo” y reclamó una fuerza laboral sanitaria capacitada que garantice un producto bioseguro, gratuito y trazable, bajo una perspectiva de justicia social y no de mercado.
“Solo las conquistas científicas en la salud sirven si son accesibles al pueblo”, sostuvo, parafraseando a Ramón Carrillo, antes de cerrar con la consigna que resumió el reclamo de toda la jornada: “No más presos por plantar”.
El reclamo que atravesó la jornada
La reparación histórica hacia las personas criminalizadas por la prohibición fue uno de los ejes centrales del encuentro, de principio a fin. Lo planteó Roxana Aguirre, presidenta de la Federación Argentina de Cannabis y Cáñamo (FACC): “Tenemos que reparar el daño que esas leyes hicieron a nuestros compañeros y compañeras: tienen que ser los primeros en ser beneficiados por esas políticas públicas”.
En la misma clave se sumó la mirada de la reducción de daños: Pamela Kaiser, del Colectivo de Reflexión sobre los Consumos, reivindicó el rol de las y los referentes cannábicos como sujetos políticos y advirtió que la agenda no puede dejar afuera el cuidado ni a las redes de familiares: “No se puede pensar una regulación ni una nueva ley sin contemplar la reducción de daños ni el cuidado”.
El cierre de ese reclamo lo puso el propio Estado provincial: Rosendo Martínez, jefe de gabinete del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, repasó cómo cambió la mirada estatal sobre el cannabis, desde el enfoque punitivo de fines de los 80 hasta las leyes de uso medicinal e industrial, y admitió que todavía hay sectores políticos que empujan por volver a perseguir a cultivadores y organizaciones. Frente a eso, fue tajante: “El Estado no puede ser represor antes que social”.
El Consejo Provincial, un espacio permanente
En el centro de la jornada hubo dos anuncios que le dieron cuerpo institucional a todo lo anterior. El primero fue la presentación del Consejo Provincial para la Regulación del Cannabis Bonaerense, un espacio permanente para que organizaciones, cooperativas, universidades, municipios y organismos públicos discutan y elaboren propuestas en conjunto.
El segundo, el lanzamiento de los Pre-Congresos Regionales: una gira de encuentros territoriales, organizados en cuatro ejes —salud y acceso comunitario, producción y soberanía genética, trabajo y formalización laboral, y desarrollo social y economía popular—, que dejarán actas certificadas por distintos ministerios y se sintetizarán en un documento base rumbo al Congreso 2027.
Del cultivo al oficio: los cuatro ejes
A través de cuatro paneles de trabajo se definieron los ejes técnicos que discutirán los Pre-Congresos Regionales.
En Salud y acceso comunitario, Matías Duca, del Ministerio de Salud bonaerense, adelantó que el próximo plan quinquenal de salud provincial incluirá formalmente al cannabis.
Desde el Hospital Ramón Carrillo se presentó la experiencia de integrar el tratamiento a la Historia Clínica Electrónica provincial, y el Secretario de Salud municipal habló de la futura formación de profesionales para crear un área de endocannabinología municipal integrada a los CAPS del distrito.
En Producción y soberanía genética, Nicolás Bento, del Ministerio de Desarrollo Agrario, destacó el rol del cooperativismo y la experiencia de Agrotic, además de anunciar un subsidio destinado al desarrollo de herramientas digitales para la trazabilidad de los cultivos.
La Universidad Nacional de Hurlingham presentó su Unidad de Micropropagación Móvil, las técnicas de saneamiento vegetal in vitro y su banco de germoplasma, el cual se vinculado con un próximo convenio de colaboración con la Federacion Cannabica Bonaerense.
En ese mismo eje, Gabriel Giménez planteó la necesidad de avanzar hacia un Banco Genético Provincial, mientras que Santiago Benítez propuso consolidar un sistema tripartito —público, privado y social— para la investigación, el desarrollo y el registro de futuros derivados del cannabis destinados a la salud.
En Trabajo y formalización laboral, Damián Pereyra destacó la necesidad de reconocer el oficio del cannabicultor como punto de partida para formalizar toda la cadena de valor, desde el cultivo hasta la elaboración y la comercialización, en articulación con organismos como el Instituto Provincial de Formación Laboral (IPFL) y el Consejo Provincial de Regulacion de Educación y Trabajo (COPRET), que impulsa la acreditación de saberes para generar empleo de calidad tanto en el conurbano como en el interior bonaerense.
En ese mismo eje, el Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC) presentó los objetivos del primer censo de cooperativas cannábicas, un relevamiento que, según se destacó, significó que por primera vez el Estado provincial las reconociera «por lo que son».
Esa idea fue retomada por Florencia Lizaraso, coordinadora de la Comisión de Cultura y Trabajo del Ministerio de Trabajo bonaerense, quien sostuvo que nombrar es el primer paso de cualquier política pública: «Lo que no se nombra no se reconoce, lo que no se reconoce no se organiza y lo que no se organiza difícilmente puede convertirse en política pública».
En Desarrollo social y economía popular, Soledad Pedrana expuso al cannabis como herramienta de arraigo y reparación histórica para las víctimas de la prohibición, mientras que Lizaraso volvió a tomar la palabra para reivindicar la cultura cannábica como patrimonio inmaterial de las comunidades organizadas.
El legado de la soberanía: De Belgrano y Perón a la Genética Nacional
El desarrollo del cannabis y el cáñamo en la provincia, se remarcó varias veces durante la jornada, no es un hecho aislado sino la recuperación de una tradición de pensamiento nacional.
Se evocó a Manuel Belgrano, que dos siglos atrás, desde su Proyecto de Emancipación y la creación de la Escuela Naval y los Astilleros, vio en el cáñamo la fibra necesaria para disputar el dominio de los mares. Esa línea histórica se conecta con Juan Domingo Perón, que incluyó el cáñamo en el Segundo Plan Quinquenal de 1951 para el desarrollo industrial.
Hoy esa visión evoluciona hacia el Plan Quinquenal de Salud, donde la “soberanía genética” es el imperativo de contar con semillas propias y estabilizadas, registradas ante el INASE. La disyuntiva que se planteó fue resonante: el control de la genética lo ejerce el Estado junto a universidades y cooperativas, o queda en manos de multinacionales como Monsanto y Bayer. “Patria o colonia”, resumieron.
La Declaración de San Vicente y la hoja de ruta 2026-2027
El encuentro cerró con la lectura de la Declaración de San Vicente, el documento que sistematiza los consensos para un Modelo Cannábico Bonaerense construido de abajo hacia arriba, y con la conformación oficial del Consejo Provincial para la Regulación del Cannabis Bonaerense.
Los compromisos centrales que asumió la declaración fueron cuatro: realizar los Pre-Congresos Regionales para un diagnóstico territorial preciso; consolidar el sistema público de salud mediante el abastecimiento de cooperativas y asociaciones locales; impulsar la investigación científica soberana que vincule la necesidad social con una red de laboratorios públicos/privados y universidades; y exigir la reforma del Código Penal para despenalizar la tenencia y potenciar el desarrollo industrial.
La gira territorial hacia el Congreso 2027 —Pre-Congresos Regionales y Jornadas Territoriales del CTECC— ya tiene fecha:
- 08/08 – Pre Congreso Regional Cono Norte, San Martín (UNSAM)
- 15/08 – Jornada Territorial CTECC, La Plata, Berisso y Ensenada
- 22/08 – Pre Congreso Regional Zona Cono Oeste, Moreno
- 23/08 – Jornada Territorial CTECC, Marcos Paz
- 29/08 – Jornada Territorial CTECC, Almirante Brown
- 26/09 – Pre Congreso Regional Cono Sur, Almirante Brown
- 10/10 – Jornada Territorial CTECC, Bahía Blanca
- 07/11 – Pre Congreso Regional del Sudeste, Bahía Blanca
Cada mesa dejará actas certificadas por distintos ministerios, que se sintetizarán en el documento base rumbo al Congreso Provincial 2027.
