Charlamos con Federico Miravet, abogado y, desde diciembre de 2025, presidente de Biofábrica Misiones S. A., el centro biotecnológico más grande del Nordeste Argentino.
En abril de este año, también asumió la presidencia de MisioPharma S. E., cuyo objetivo principal es el cultivo y producción de la planta de Cannabis y sus derivados para la investigación médica y científica.
Esta integración de empresas se da en el marco de una reorganización estatal llevada a cabo por el gobernador Hugo Passalacqua, con el objetivo de buscar “la optimización absoluta de los recursos públicos, eliminando costos operativos innecesarios para redirigir el presupuesto hacia áreas críticas, garantizando así un Estado eficiente y responsable”.
“Hay un vínculo muy importante entre las dos empresas con el tema del cannabis. Biofábrica no es lo único que hace, pero Misio Pharma hasta el momento sí: procesa cannabis para diferentes tipos de productos, desde repelentes hasta cremas cosméticas, y el aceite medicinal, que es el producto estrella. Y ahora también estamos trabajando para ver si conseguimos producir el aceite para mascotas”, señaló Miravet.
La normalización como prioridad
Con respecto al acceso al aceite de cannabis medicinal, un servicio gratuito que se encuentra interrumpido momentáneamente en la provincia desde diciembre, Miravet asegura que la normalización es el principal objetivo.
“Nuestro plan de producción hoy, después de las inversiones que estamos haciendo mediante la compra de equipamiento mejorado, es la reforma del laboratorio», indicó el presidente de Biofábrica.
En ese sentido, afirmó que «es una tarea que no se agota en una semana, continúa, pero estamos trabajando para dejarlo óptimo para la producción del aceite. Estamos pensando en una producción un poco más grande que mil frascos”.
Y luego, nos cuenta, se proponen continuar creciendo dentro de la industria: “Una vez que garanticemos a las familias que padecen fibromialgia o epilepsia refractaria o algún tipo de dolencia, empezar a pensar la vía comercial del aceite de cannabis para quienes puedan pagarlo. Porque es un producto que se vende en las farmacias ya, y es un contrasentido que nosotros todavía no lo estemos proveyendo”.
La dificultad está en la normativa nacional. “A nosotros nos rige la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame). No hay manera de llegar a un diálogo, es un círculo muy cerrado, y además está intervenida», aseguró el funcionario.
«En septiembre termina el mandato del actual interventor, y nadie sabe tampoco cuál va a ser la suerte de ellos. Al no tener idea de si el Gobierno Nacional apunta o no apunta al desarrollo de la industria, no sabemos cuál es el objetivo en torno a esto, nos deja parados a todas las provincias».
Para Miravet «se necesita una inversión muy grande para alcanzar los requisitos de la ANMAT, y vos, como provincia, con el ajuste que hay, no te podes arriesgar en poner plata en un laboratorio con los requerimientos de ANMAT si en septiembre dicen que se suspende, que se corta todo, y vamos solamente con el cáñamo. Es realmente muy complicado”.
El laberinto regulatorio
La Biofábrica no es la única empresa con este desafío. Tanto Cannava de la provincia de Jujuy, como Agrogenética Riojana y Caá de Corrientes, son sociedades estatales que trabajan hace años con el cannabis y enfrentan cambios en la regulación nacional.
Ante este escenario, Federico nos cuenta: “Nos sirve la vinculación porque encontramos la diferencia entre los regímenes provinciales, en qué instancia está cada uno normativamente, pero en mi opinión personal, nadie tiene el obstáculo resuelto».
Y explica que «por la cadena de custodia que necesita el cannabis, por los permisos que se necesitan, porque por más que sólo se trabaje con CBD y no THC, también hay un tema cultural. Nosotros como gestión provincial lo que hacemos es constantemente sortear los obstáculos, porque tenemos muy presente la demanda de la gente, de las familias y de los pacientes, y no les podemos responder que existe una agencia que se llama ARICCAME y funciona en Buenos Aires. No, nosotros tenemos que avanzar y tenemos que responder igual, porque es el lugar en el que estamos y que nos corresponde”.
Brasil y el potencial exportador
Más allá de las dificultades regulatorias nacionales, Misiones mantiene vínculos con actores productivos del sur de Brasil, donde el interés por el cannabis medicinal crece sostenidamente. Para Miravet, el país vecino representa una oportunidad estratégica tanto comercial como tecnológica.
“Cada vez que nosotros pisamos Brasil surge el tema del cannabis medicinal. Ellos mismos te dicen que, más allá del requerimiento medicinal, es un verdadero negocio. Genera un poco de impotencia cuando vemos que seguimos con los mismos desafíos. Tenemos que encontrar la forma de crecer regionalmente, ya sea una transferencia de tecnología, un convenio de investigación, contarles cómo llegamos al proceso en el que estamos, sin pasar nada por la frontera, pero que nos permita vincularnos comercialmente”.
En cuanto a los profesionales involucrados, la realidad es otra. “Hay una fuga más que un intercambio. Lamentablemente se están yendo todos, desde el trabajador rural hasta ingenieros y estudiantes avanzados. Es una foto lo que estamos viendo hoy, pero yo creo que de acá a unos años va a ser preocupante en serio el hecho”, nos dice.
Clubes, asociaciones civiles y acceso al cannabis
A pesar de las dificultades regulatorias, las asociaciones civiles y clubes de cultivo vinculados al cannabis medicinal cumplen hoy un rol central para miles de usuarios terapéuticos en Argentina.
En muchos casos, funcionan como espacios de acompañamiento, producción y acceso seguro para pacientes que no encuentran respuestas dentro del sistema formal.
“Sería muy bueno trabajar y colaborar conjuntamente con las asociaciones. Somos realistas, ambas partes sabemos que ya mismo no podemos, pero no solamente lo veo posible sino que sería una métrica de éxito», detalló Federico.
El funcionario afirmó que «el tema son las barreras normativas que tenemos que superar. Es una demanda que nosotros tenemos acá de las ONG del mundo del cannabis: no solamente el abastecimiento de flores sino que ellos puedan ingresar a nuestros laboratorios, trabajar el aceite desde ahí, o servirse incluso del material procesado, no solamente de la materia prima» y agregó: «Sería un gran vínculo que desde empresas estatales o con mayor participación estatal puedan proveer de materia de calidad, porque realmente hay una demanda de la sociedad”.
Biotecnología, industria y futuro
Más allá del cannabis medicinal, la integración entre Biofábrica y MisioPharma también apunta a ampliar el desarrollo biotecnológico de la provincia.
En este sentido, Misiones comenzó recientemente a debatir nuevas áreas vinculadas a la biotecnología y los hongos medicinales, un sector que despierta cada vez más interés dentro de la investigación científica y terapéutica.
“Tenemos una ley de hongos medicinales y a la vez tenemos una ley de economía del conocimiento o de servicio basado en el conocimiento. Queremos que la Biofábrica sea el hub de biotecnología: además de producir el cogollo de cannabis, fabricamos todos los insumos para el mundo agrobiotecnológico, desde bioinsumos hasta plantines in vitro que salen de un laboratorio y se insertan en un vivero o en campo con colaboración. Más allá de los cambios políticos que puedan suceder a nivel nacional, es un terreno ganado en la provincia”.
Prevención, consumos problemáticos y cannabis medicinal
En paralelo al desarrollo de la industria cannábica provincial, el gobierno de Hugo Passalacqua impulsó recientemente la implementación de narcotests obligatorios para funcionarios y personal jerárquico, en el marco del “Año de la Prevención de Consumos Problemáticos”.
Consultado sobre cómo convive esa política con el desarrollo del cannabis medicinal, Miravet sostiene que se trata de discusiones distintas y vinculadas a la responsabilidad dentro de la función pública. Según plantea, el eje de la medida pasa por garantizar “idoneidad” en quienes ocupan cargos de gestión y toma de decisiones.
Al mismo tiempo, remarca que todavía persisten dificultades culturales para separar el cannabis medicinal de otras discusiones vinculadas al consumo problemático.
“Hay una aceptación que es paulatina: partir del rechazo por la palabra cannabis a entender lo que es con fines medicinales”, explica. En ese sentido, considera que los cambios en la percepción social también están atravesados por el contexto político: “Cuando cambia el contexto político nacional también hay un retroceso”.
Frente a ese escenario, sostiene que hoy son las provincias las que sostienen gran parte del trabajo de divulgación y desarrollo vinculado al cannabis medicinal.
“Nosotros reactivamos esto y seguimos trabajando día a día con las herramientas y recursos que tenemos en Misiones”, afirma.
