En el marco de la reciente Expo Cannabis Argentina 2026, referentes del sector productivo e industrial de Costa Rica y Argentina sellaron un acuerdo estratégico para conformar la primera voz oficial unificada de la región ante organismos internacionales.
La cooperación internacional en la industria del cannabis medicinal y el cáñamo dió un paso trascendental. Representantes de la Cámara Costarricense de Cannabis Medicinal (CCCM) y de la Cámara Argentina de la Industria del Cannabis y el Cáñamo (CAINCCA) oficializaron la firma de un convenio marco de cooperación institucional con un objetivo claro y de alcance geopolítico: la creación de la Federación Latinoamericana y del Caribe de Cannabis Medicinal (FELACAM).
El acuerdo, rubricado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, establece las bases para una articulación binacional que busca expandirse por toda la región. Según se fijó en el documento constitutivo, la nueva organización contará con una estructura de doble sede estratégica, operando en su sede primaria ubicada en Cartago, República de Costa Rica, y en su segunda sede en Buenos Aires, Argentina.
Jorge Calderón, presidente de la CCCM, dialogó con Cannábica Argentina y señaló que la iniciativa se dió durante la Expo Cannabis Argentina 2026 junto con la Cámara de Costa Rica y la Cámara de Argentina junto a la delegación de Paraguay que estuvo acompañándolos durante el evento para la formación del grupo organizado.
“Tenemos también experiencia con otras cámaras de la región que quieren unirse al grupo, pero bueno, estamos recientemente iniciando”, afirmó Calderón y agregó: “El objetivo de esto es hacer una unión gremial que nos permita a todos nosotros empresarios consumidores usuarios y personas involucradas en el mundo del cannabis llevar el mensaje, sensibilizar a las personas y hacer que la cannabis y la medicina cannábica sea de fácil acceso para más personas".
Por su parte, Emiliano Montamat, CEO de Clinicann, plataforma argentina orientada a conectar a pacientes con profesionales de la salud y brindar acompañamiento en el marco regulatorio del cannabis medicinal en Argentina, afirmó que la Federación funcionará como una voz que agrupe a todas las cámaras empresariales de Latinoamérica.
“Lo que estamos haciendo es plasmar en papeles y en acuerdos concretos la voluntad de cooperación que caracteriza al mundo del cannabis en Argentina y en la región. Pienso que el agruparnos fue un mecanismo de defensa frente a la persecución y el prohibicionismo, el modelo punitivista, y en ese ejercicio de agruparnos hoy filtra la industria y a todo el mundo del cannabis, y lo que estamos haciendo es formalizar esa vocación por agruparnos”, explicó Montamat en diálogo con Cannábica Argentina.
Emiliano indicó que ya están agrupadas a nivel nacional todas las empresas más importantes de Argentina en CAINCCA. “Ahora nos estamos agrupando con el resto de las cámaras de Latinoamérica para conformar esta Federación Latinoamericana y del Caribe de Cannabis Medicinal”, concluyó.
Hacia la consolidación de una voz regional
La iniciativa surge ante la necesidad imperiosa de vincular a los diferentes actores de los sectores cannábicos latinoamericanos para actuar de manera coordinada en la defensa de los derechos de los pacientes, de los productores y de los demás integrantes de la cadena de valor.
Desde ambas cámaras señalaron que la Federación aspira a constituirse en la voz oficial del sector ante los organismos, instituciones y autoridades competentes tanto a nivel nacional como internacional. Para ello, el convenio extiende una invitación abierta a todas las organizaciones gremiales hermanas de América Latina y el Caribe para sumarse al espacio en condiciones de igualdad.
Luis Osler, presidente de CAINCCA y Jorge Calderón, presidente de CCCM. Foto: CAINCCA.
Autonomía y proyección a futuro
Si bien el pacto establece una sólida alianza estratégica y de cooperación técnica, científica, productiva y comercial, las entidades firmantes remarcaron que cada institución conservará absoluta autonomía sobre su personalidad jurídica, patrimonio, gobierno y representación propios, sin implicar exclusividad o subordinación patrimonial directa.
Con un plazo inicial de vigencia de dos años y renovación automática, este acuerdo marca un hito en la integración regional del sector, posicionando a la industria latinoamericana con una agenda común orientada al desarrollo responsable y federal.

