La Federación Cannábica Bonaerense busca consolidar el cannabis medicinal y el cáñamo industrial como una nueva cadena de valor en la provincia. Cooperativismo, soberanía genética, salud pública y desarrollo territorial aparecen como ejes centrales de una agenda que no solo describe el presente del sector, sino que disputa su rumbo.
En un contexto donde el cannabis medicinal y el cáñamo industrial ganan protagonismo en el debate productivo y sanitario, la Federación traza su hoja de ruta para 2026 con una definición clara: el desafío no es únicamente crecer institucionalmente, sino definir qué modelo productivo se va a construir en la provincia de Buenos Aires.
Damián Pereyra, secretario general de la FeCannBo, sostiene que el principal reto consiste en estructurar la cadena de valor, pero advierte que esa discusión no es técnica sino política: “no se trata solo de regular una actividad, sino de decidir quiénes la integran y bajo qué lógica se desarrolla”.
El rol central del cooperativismo y la formalización
Para la FeCannBo, la incorporación de cooperativas y organizaciones sociales no es un complemento, sino una condición estructural para el desarrollo del sector.
Pereyra señala que el cooperativismo permite no solo formalizar el trabajo, sino también reconocer, registrar y dignificar a miles de trabajadores y trabajadoras que hoy se encuentran en la informalidad, distribuyendo la producción en el territorio y fortaleciendo economías regionales.
En ese sentido, la formalización laboral aparece como un paso imprescindible para garantizar derechos, generar empleo genuino y consolidar una nueva rama de actividad productiva.
Además, destaca que este proceso cumple un rol de reparación histórica: gran parte del conocimiento sobre la planta fue desarrollado por cultivadores, asociaciones y usuarios que sostuvieron estas prácticas en contextos de ilegalidad.
“Formalizar no es sólo ordenar: es reconocer a quienes construyeron este saber durante años y garantizar que puedan ser parte de la nueva economía”, remarca.
Tras la sanción de la Ley 27.669, el crecimiento de cooperativas vinculadas al cannabis muestra una transición concreta: de experiencias informales hacia proyectos productivos con capacidad de integrarse plenamente a la cadena de valor. En ese proceso, la Federación busca articular, organizar y darle escala a ese entramado.
Salud pública, endocannabinología y eficiencia del sistema
La Federación plantea que el cannabis medicinal no puede ser reducido a un nicho de mercado, sino que debe ser incorporado como parte de una política estructural del sistema sanitario.
En ese marco, la agenda 2026 introduce un concepto central: avanzar hacia la incorporación de la endocannabinología dentro del sistema de salud provincial, entendida como el abordaje integral del sistema endocannabinoide en la práctica médica, la formación profesional y la atención hospitalaria.
Para la FeCannBo, este enfoque implica un salto cualitativo: no se trata únicamente de habilitar tratamientos con cannabis, sino de integrar un nuevo paradigma terapéutico dentro de la estructura hospitalaria, con protocolos, capacitación y articulación con el sistema científico.
“Cuando el sistema de salud incorpore la endocannabinología, no solo se amplían las opciones terapéuticas, sino que se mejora la calidad de vida de los pacientes y se optimizan los recursos del Estado”, sostiene Damián Pereyra.
Existe evidencia internacional que demuestra que estos tratamientos pueden reducir el uso de analgésicos opioides, antiinflamatorios y psicofármacos en patologías como dolor crónico, enfermedades neurológicas y cuidados paliativos.
En este sentido, la Federación plantea que la futura reglamentación provincial debe contemplar explícitamente este enfoque, promoviendo su implementación en hospitales públicos, la formación de profesionales de la salud y el desarrollo de dispositivos de acceso seguro para pacientes.
Además, Pereyra introduce un punto central en términos de política pública: la regulación también implica una reasignación de recursos.
“Cuando el Estado deja de perseguir y empieza a regular, no solo amplía derechos: también deja de gastar en criminalización y puede invertir en salud, investigación y desarrollo”.
De esta manera, el cannabis se consolida como una herramienta que articula salud, prevención y eficiencia del gasto público, integrando una mirada sanitaria con impacto económico y social.
Soberanía genética y desarrollo estratégico
Uno de los ejes estratégicos de la agenda 2026 es la soberanía genética, entendida como base de la soberanía productiva.
Argentina cuenta con criadores y mejoradores que llevan décadas adaptando variedades a distintas regiones, pero muchos de esos desarrollos aún enfrentan trabas administrativas y regulatorias para su reconocimiento, lo que limita su integración plena a la cadena de valor.
Para la Federación, este punto es clave: “no puede haber una industria nacional fuerte si depende exclusivamente de genética importada”.
Frente a este escenario, la FeCannBo plantea la necesidad de avanzar en la creación de un banco de germoplasma bonaerense, que permita preservar, desarrollar y registrar genéticas adaptadas al territorio, fortaleciendo una estrategia provincial de soberanía productiva.
A su vez, proponen complementar esta herramienta con un banco cromatográfico provincial, orientado al análisis, caracterización y trazabilidad de los perfiles de cannabinoides y terpenos, elevando los estándares de calidad, la investigación científica y el desarrollo de productos con valor agregado.
“El desarrollo de la soberanía genética no es solo una discusión técnica: es una decisión estratégica sobre quién controla el conocimiento, la producción y el valor dentro de esta industria”, sostiene Pereyra.
El desarrollo de esta actividad no solo apunta al mercado interno, sino también a la generación de empleo, innovación científica y exportaciones con valor agregado. Sin embargo, la organización advierte que ese crecimiento debe evitar la concentración y garantizar la participación de actores territoriales.
“El cannabis no puede quedar en manos de pocos: tiene que ser una herramienta de desarrollo federal”.
Proyecciones y marco normativo provincial para 2026
Durante este año, la Federación profundizará su trabajo territorial mediante instancias de encuentro, relevamiento y organización del entramado cooperativo bonaerense, sobre el cual aún existe escasa información sistematizada.
En paralelo, uno de los ejes políticos centrales será el impulso para retomar el proyecto de ley provincial de cannabis promovido por el gobernador Axel Kicillof, que perdió estado parlamentario y es considerado una herramienta estratégica para ordenar el sector.
Desde la FeCannBo aseguran que este marco normativo resulta fundamental para dar previsibilidad a la actividad y consolidar una política pública integral que articule salud, producción e investigación.
“La provincia necesita una ley propia que reconozca lo que ya existe en el territorio. Vamos a trabajar para que ese proyecto vuelva a ingresar con las actualizaciones necesarias, para avanzar hacia su reglamentación”, sostiene Pereyra.
En ese camino, la Federación impulsará un proceso participativo de construcción colectiva a través de pre-congresos regionales, convocando a federaciones, cámaras, universidades, organismos públicos y actores del entramado productivo y sanitario.
Estas instancias buscarán relevar, debatir y sistematizar propuestas que nutran tanto el nuevo proyecto de ley como la futura reglamentación provincial.
A partir de este proceso, también se promoverá la conformación de un Consejo Provincial que permita institucionalizar esos debates y proyectar el desarrollo del sector de manera democrática, federal y con anclaje territorial.
La iniciativa busca integrar al sistema científico, las universidades, el sector productivo y las organizaciones sociales, consolidando un modelo que combine desarrollo económico con acceso a la salud.
En ese escenario, la FeCannBo se posiciona no sólo como un actor del sector, sino como una organización que busca incidir activamente en la orientación estratégica de una nueva economía en formación.
